Mis Discursos

DISCURSO DE ORDEN EN EL ACTO ACADÉMICO DE INGRESOS Y ASCENSOS EN EL ESCALAFÓN ACADÉMICO. 22 DE ENERO DE 2015.

 

Por: DR. DANIEL VARNAGY, PROFESOR TITULAR DE LA UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR

 

APRECIADOS RECTOR, VICERRECTOR ACADÉMICO, VICERRECTOR ADMINISTRATIVO, SECRETARIO, DIRECTOR DE LA SEDE DEL LITORAL. DIRECTORES DE DIVISIÓN Y DECANOS. COLEGAS PROFESORES QUE RECIBEN SUS DIPLOMAS DE INGRESO O ASCENSO AL ESCALAFÓN ACADÉMICO DE ESTA UNIVERSIDAD. ESTIMADOS COLEGAS, EMPLEADOS, ESTUDIANTES, EGRESADOS Y AMIGOS DE LA UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR. SONIA PEÑA y ÁNGELA GÓMEZ: GRACIAS POR SU GRAN PROFESIONALISMO Y SENTIDO DE PERTENENCIA INSTITUCIONAL, SIENDO ESTE BELLO ACTO UNA MUESTRA DE ÉSTOS.

 

Casi todas las religiones tienen en común la capacidad de canalizar mediante alguna fórmula, rezo o mantra la necesidad de agradecer ante eventos que ese ser humano considera trascendentales. En mi caso particular, al pertenecer a la fe judaica, mi padre me enseñó un hermoso rezo que comparto con ustedes: (Baruj Ata Ad.nai Eloheinu Melej haOlam, sheHejeianu veKimanu veHiguianu laZman haZé)

 

Bendito eres tu, Di os nuestro, Rey del universo, que nos mantuvo con vida, y nos sostuvo, y nos hizo llegar a este momento.

 

Así que, como en toda buena fiesta, se comienza con los agradecimientos: El primero, a Dios. Y con ese está consustanciado el que merecen nuestros padres, hijos, esposos, esposas, hermanos, familiares, colegas, compañeros y amigos.

 

El segundo, y en este momento tan álgido de la vida académica, es a nuestras actuales Autoridades, quizás pronto salientes. Allende acuerdos o desacuerdos con las decisiones que han sido tomadas, debemos estimar y reconocer el extraordinario esfuerzo y sacrificio que desde el punto de vista personal y familiar significa ejercer estas inmensas responsabilidades, ya casi dos años más de lo que estaba originalmente pautado en sus planes de vida. Muchas veces, servir bien significa saber soportar lo mejor posible el temporal sin derrumbarse –al menos externamente-, y sin abandonar la nave, que es esta hermosa Universidad. Como dijo Winston Churchill: “El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar”. Esta frase es la que me dará pie para iniciar lo que considero el motivo de esta celebración académica: Lo que significa, en mi experiencia, las categorías del escalafón a las cuales se puede ascender. Para ello emplearé 4 frases adicionales de Winston Churchill, y combinaré cada una de ellas con cada una de las 4 virtudes que Platón enuncia en su texto: “La República”:

·               Justicia - conócete a ti mismo

·               Prudencia - véase el todo

·               Fortaleza - presérvese el todo

·               Templanza - sírvase el todo

 

Primera frase: "Las actitudes son más importantes que las aptitudes". Virtud de la JUSTICIA. Conócete a ti mismo. Profesor ASISTENTE.

 

La categoría de Asistente es la segunda del escalafón, luego de ser Instructor. Es la primera a la cual se puede ascender, y por ello es fundamental en la pirámide, ya que estar ahí significa que hay interés, deseo, curiosidad y entereza hacia el quehacer académico. Es la primera juventud. Este es el momento de la vida para preguntarse acerca de los intereses reales que uno tiene en buscar JUSTICIA ante el conocimiento como un todo, pero también ante los estudiantes, los compañeros de trabajo, los colegas. En este estadio del escalafón, “las actitudes son más importantes que las aptitudes”, ya que el profesor se enfrentará por primera vez con la crudeza de la realidad universitaria, con los bajos presupuestos, con la mezquindad, quizás con el poco reconocimiento –aun-; pero sobre todo, con la gran responsabilidad de aprender mientras se enseña; y de internalizar que el crecimiento dentro de una institución académica no se hace en solitario ni de manera aislada; sino construyendo redes de relaciones constructivas y de confianza y respeto hacia la misma institución, y hacia las personas que la conforman.

 

Segunda Frase: "A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada". Virtud de la PRUDENCIA. Véase el todo. Profesor AGREGADO.

 

La categoría de Agregado significó, en mi experiencia, haber sido el queso del sándwich. Es haber estado justamente en la mitad del recorrido del escalafón académico. Significó tener un grado de discernimiento importante, tanto instrumental como conceptual de lo que requiere ser académico. Comprendemos que ello es diferente a ser solamente docente, y que la investigación es la médula espinal de esta vida, de la movilidad jerárquica, del entender y del saber. También entendí que sin actividades de Extensión, las universidades serían una suerte de claustros egoístas que desconocen al entorno. Pero justamente, al ser el queso del sándwich, tuve que saber combinar la experiencia que había venido acumulando, con los deseos de seguir creciendo. Más de una vez pensé que el conocimiento que tenía para ese momento era EL verdadero, y que los colegas de mayor rango en el escalafón eran a ratos algo anticuados, y a ratos algo petulantes. Es como la adolescencia de la vida académica; y por lo tanto, la virtud que tuve que practicar fue la de la PRUDENCIA. Aprender a saber qué decir, cuándo decirlo, y cómo moverse entre intereses a veces muy prístinos, a veces menos. Es el momento de ver todo, entender todo, procesar y producir de manera extensiva, pero a la vez intensamente prudente.

 

Tercera Frase: “Pasé más de la mitad de mi vida preocupándome por cosas que jamás iban a ocurrir”. Virtud de la FORTALEZA. Presérvese el todo. Profesor ASOCIADO.

 

Llegar a ser Profesor Asociado es un gran mérito. Para mí, significó haber pasado por muchos momentos de duda, de tristeza, algunos fracasos, y también éxitos. Pude desmitificar muchos miedos: de hecho, la mayoría de ellos. Es la época en la que me sentí en un punto de adulto joven, y en la cual era particularmente importante para mi aprender a ser ponderado y previsivo. Saber qué ES lo que importa y que es lo que NO importa en la vida académica. En esa época aprendí a ser menos susceptible al halago vano, o al ejercicio de la futilidad intelectual. En este punto ya había “llorado” muchas lágrimas de sacrificio, había “sudado” mucho, y había dejado algo de rastros de “sangre” en el camino, tanto personal como académico (como se dan cuenta, mi político predilecto del siglo XX es Winston Churchill). Ya para ese momento supe claramente que prefería hacer lo que amaba, y que probablemente con ello nunca sería rico (o creemos en milagros???). También entendí, en palabras de Platón, que tenía desde ese momento y en adelante, la inmensa responsabilidad de “preservarlo todo”: De cuidar a los hermanos menores, y de respetar al mayor.  Sin embargo, ello implicaba hacerme de una gran fortaleza de espíritu, de alma y de corazón: No solamente de intelecto.

 

Cuarta Frase: "El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles sino importantes". Virtud de la TEMPLANZA. Sírvase el TODO. Profesor TITULAR.

 

A diferencia de lo que muchos creen, somos nosotros, los Titulares, quienes le debemos servir a la totalidad de la Academia, ya que somos el faro que debe alumbrar el camino de quienes nos siguen. Entendí que debo saber, conocer y tener plenamente internalizado “El Espíritu” de las leyes, normativas, reglamentos y procedimientos; pero para entregarlos a su vez a la Institución y a la sociedad a la cual le servimos. Es comprender que los bebes nacen con los puños cerrados –como queriéndolo agarrar todo en la vida que inician-; pero que los ancianos parten de ella con las manos abiertas. Ya lo han dado todo. Saben que no tiene sentido “agarrar”, cuando el verdadero valor y la verdadera TEMPLANZA está en “DAR”.

 

Los profesores Titulares hemos culminado nuestro ascenso. Llegamos a donde queríamos llegar desde hace probablemente décadas. Algunos estamos encanecidos, probablemente más delgados (o rellenitos…). En mi caso, significa ver la vida académica desde la paz. Desde el Ser Interior. Desde la meta. Y también entendí que llegará en un tiempo no necesariamente muy distante el momento de un cambio: o bien el del descanso, o bien el del redescubrimiento de la propia inocencia y curiosidad intelectual, más allá de tener que demostrarle algo a alguien. Al no tener más miedos de los demás colegas, deberé enfrentar el peor de todos: el juicio a mí mismo.

 

Un profesor Titular puede elegir la petulancia, o puede elegir la modestia. Ambas son comprensibles, aunque una es mejor que la otra. Sin embargo, se debe estar siempre del lado de lo que se cree justo y verdadero. Debemos ser los  guardianes de la Academia. De la Universidad. Es, ahora, NUESTRA responsabilidad la conducción de la misma. Y me refiero específicamente a la conducción ética. La que no debe permitir dudas acerca de lo que es correcto y lo que NO lo es: YA LO DEBEMOS SABER!!. Estamos moralmente obligados a servir a nuestros hermanos menores, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros estudiantes y a la sociedad en general sin esperar a cambio más que el sabor de lo bien hecho. Debemos saber retribuir. Pero también debemos saber retirarnos cuando consideremos que ya nuestro tiempo de servicio ha concluido y que están soplando “vientos de cambio”. O bien podemos seguir alumbrando, pero como el Faro: con brillo, transparencia y elegancia. Con fortaleza en nuestras convicciones, pero con amabilidad.

 

Sin embargo, e independientemente de la categoría en el escalafón en la cual estemos, TODOS los profesores de la USB debemos y tenemos que caracterizarnos por nuestra capacidad de enlazarnos con la Institución, con la sociedad, y con el país. Así como lo hacemos con nuestras familias y afectos más profundos. Esto se llama “COMPROMISO”. Ese compromiso debe trascender con mucho los aplausos, los logros, las publicaciones y los congresos. Aunque obtener reivindicaciones salariales es sumamente importante, urgente y necesario, nuestra principal motivación mal podría ser SOLAMENTE el dinero, sino empero la construcción de ciencias, humanidades, civilidad y democracia. Nuestro referente debe ser conformar la esencia de “La Ciencia, la Conciencia y la Verdad” de la Academia como un todo, así como del país. Eso significa estar dispuesto a llevar con gusto la responsabilidad que implica tener el rol de modelo fundamental de todos quienes nos rodean: tanto en estos jardines, como fuera de ellos. Con nuestros vecinos y con nuestros conciudadanos estamos TAN obligados como con nuestros estudiantes, colegas y compañeros de trabajo. Practicar eso de manera natural y cotidiana significa haber logrado internalizar la Misión de la USB, que es Autónoma, con Proceso y Examen de Admisión INTERNOS como parte consustanciada de su esencia, de sus valores y de sus principios: ÉSTA ES LA USB QUE ES!!

 

Siendo este un momento tan significativo, es menester tener la humildad de agradecer a quienes fueron nuestros profesores y nuestros guías. A nuestros colegas, nuestros compañeros de trabajo, nuestros estudiantes, nuestros tesistas, nuestros amigos, nuestra familia, y nuestra amada Venezuela por tantas oportunidades –a pesar de las dificultades-. Significa entender que luego de un gran esfuerzo, e incluso una que otra caída, hay gente que “ama, espera y calla”, para luego abrazarnos y sostenernos. Que hay gente extraordinaria en mucho más cantidad y calidad que gente mezquina. Que los países se construyen desde Instituciones que crean en sí mismas – como esta maravillosa Universidad, a la cual ingresé como estudiante en 1986 –hace casi 30 años, y de la cual egresé tanto de pregrado, como de postgrado- pero en donde me sigo emocionando cada vez que entro, y en cualquiera de sus sedes. Aquí he aprendido que debo CREER en 4 cosas, que – como era de esperarse- dijo Churchill y que yo parafraseo:

·               Debo CREER en las personas, y tener fe en su buena voluntad y disposición.

·               Debo CREER en la Institucionalidad ,y en el amor de las personas hacia ella.

·               Debo CREER en el futuro, y específicamente en la posibilidad de un futuro mejor tanto para nosotros como para nuestro país.

·               Debo CREER –porque no?- en los milagros; en lo inesperado, lo repentino y lo sorprendente. Hannah Arendt lo consideraba esencial tanto en la vida, como en la política: Los milagros y la esperanza están entrelazados. Pero algunos pasan desapercibidos, o pueden ser a veces tan “aparentemente” pequeños como una buena acción…

 

… Pero también entiendo que NO por creer en la bondad humana, dejo de ver a los lados cuando voy a cruzar la calle, ni dejo de escuchar con discreción, ni descuido mis espaldas… Les sugiero que hagan lo mismo…

 

Hoy estamos de fiesta: La USB está cumpliendo 45 años; y además se engalana con los ingresos y ascensos de su personal académico: Desde el 2009 tenemos aquí presentes en este acto 53 INGRESOS y 69 ASCENSOS. En las categorías del escalafón se entregan hoy diplomas para 9 ASISTENTES; 40 AGREGADOS; 38 ASOCIADOS y 35 TITULARES.

 

Para finalizar, creo que es un buen momento para reiterarle nuestra gratitud a la Institución en sí misma –que en realidad son las personas que la integran, junto con su cuerpo normativo y estratégico- la oportunidad de ingresar, y ascender en el escalafón académico. La USB sigue siendo una Institución en la cual aún podemos tener –aunque con gravísimas y ya conocidas restricciones- una posibilidad real de CREER Y CRECER dentro de Normas, Reglamentos, oportunidades, reconocimientos al trabajo, y también segundas oportunidades. Hago votos porque todos los presentes hayamos entendido la oportunidad que nos brinda esta CASA DE LUZ!! Por lo tanto, y en nombre de todos los aquí presentes, vayan mis más emotivas felicitaciones a los colegas homenajeados, así como a todos aquellos profesores, personal administrativo, personal obrero, estudiantes, egresados, familiares y amigos que con su trabajo, y a pesar de las adversidades, hacen posible que la USB siga funcionando.

 

Gaudeamus Iguitur!! Vivat Academia, Vivant Profesores!!!

 

Muchas gracias!!

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